Momento QuéCosas!: 31 usos de la cerveza
Con verdadera atención hemos seguido una serie de pequeños artículos publicados en Men’s Health que prometían informar de 31 usos distintos de la cerveza. Como profesionales de la comunicación y como buenos degustadores de la cerveza, tantos usos distintos, tan peculiar promesa y el ámbito en el que se hacía, una revista de machotes y machitos sanos, nos había llamado la atención.
En principio, la cerveza, culpable de barrigonería, debería estar proscrita de esta publicación. Sin embargo, le dedicaban, uno al día, 31 artículos recomendándola. Del autor, un tal Joe Kita, desconocemos si hubo tomado muchas para escribir tanta sandez, pero hemos sido fieles a la serie.
Antes que nada, uno se preguntará: ¿el periodismo on line era esto? ¿llenar por llenar?
Y también: ¿para esto se inventó Internet?
Tendrán razón quienes se lo pregunten. Sobre todo si proceden a la lectura:
- Baño de cerveza. Cuanta más cerveza, más burbujitas. Perdón, espuma.
- Apagar un incendio.
- Marinar carne.
- Pulimentar cacerolas.
- Preparar una salsa barbacoa con cebolla, tomate, aceite, vinagre balsámico, pimentón, guindilla, comino, tabasco…
- Champú capilar para el cabello seco.
- Aflojar tuercas oxidadas.
- Fertilizar tierras y eliminar plagas de insectos.
- Cocer unas almejas.
- Contribuir a sanar infecciones de riñón.
- Preparar cócteles de langostinos.
- Matar babosas en el jardín.
- Crear una brújula con un botellín, una taza, un alfiler y unas bragas de seda (sic). Se imanta la aguja con la prenda, se deja flotar en la taza llena de cerveza y marcará el norte.
- Relajar los pies y eliminar las durezas.
- Crear una pista deslizante con un plástico y surfear en el jardín.
- Reducir la presión sanguínea, si está alta.
- Engañar al termostato con una botella fría de cerveza, para que salte la calefacción.
- Fabricar pan de cerveza.
- Atrapar ratones (que parece que se pirran por la cerveza)
- Crear una mosca para la pesca. Parece que la receta incluye hollín y hojas de nogal y fue publicada en Curiosities of ale and beer, de 1889.
- Curar el insomnio, según The beer drinker's bible. Según parece, te tomas una cervecita y se acabó el insomnio. Pensándolo bien, el insomnio se define por las ganas de dormir. Si te tomas una cervecita, es posible que se te pasen. Ergo, sanado.
- Para hacerse masajes en las cervicales, gemelos…
- Calmar la acidez de estómago. A eso se le llama ser radical. O el estómago o tú.
- Hacer argamasa ecológica. Hay una casa en México construida con arena y cerveza.
- Cocer arroz.
- Dejar de roncar. La idea es poner una cerveza en el bolsillo del pijama y vestirse del revés, de modo que quede a la espalda. Debe ser molesto para dormir. Revísese, llegado este punto, el apartado de curar el insomnio, no vaya a coincidir el tipo de remedio.
- Crear un juguete con la lata (una vez bebida).
- Asar un pollo.
- Usarla como tratamiento frío en dolores musculares.
- Usarla como gomina.
- Desescamar pescados (tras beberse unas botellas y usar las chapas, pegadas boca arriba, en un madero, claro).
Y ahí cerró la serie. Se dejó el mejor uso. Que me invites a una cerveza que nos manche los labios de espuma y, sedientos y con el dorso de la mano, nos la quitemos de la boca. Y a ser posible, a bocados.
